Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta al comenzar a trabajar con Lightroom (o con cualquier otro catalogador de fotos) es que debemos hacer siempre copia de seguridad no sólo de la base de datos (del fichero del catálogo) sino también de los ficheros originales de las fotos que añadimos. Al importar fotos a nuestra librería tenemos la opción de guardar una copia de seguridad de las mismas. El coste de un disco externo en el que guardar esas copias no es demasiado elevado y si tenemos en cuenta lo que podemos perder y lo que cuesta recuperar material de un disco estropeado, la inversión es posiblemente de las más rentables.

Sin embargo las posibilidades de perder fotografías no pasan sólo por no hacer copia de los ficheros originales sino que también podemos llevarnos algún disgusto por no ser ordenados a la hora de importar material en nuestra librería LR. Si especificamos bien el lugar en el que queremos guardar cada fichero todo irá bien pero si no lo hacemos con orden podemos encontrarnos con varias carpetas llamadas igual pero situadas en lugares o discos diferentes y problemas similares que pueden suponernos la pérdida de fotografías.

En este artículo no vamos a hablar más de las formas de perder documentos sino de que podemos hacer si los hemos perdido.

Por supuesto vamos a dejar a un lado los casos en los que el usuario tiene copia de seguridad bien en otros discos, bien en un dispositivo Time Machine o incluso en sistemas de copia en la nube del tipo DropBox o similares. Nos vamos a centrar en el caso de haber borrado ficheros originales de imágenes que tenemos en nuestro catálogo de LR.

La angustiosa sensación de poder ver las fotos en nuestra biblioteca pero no poder hacer nada con ellas es una de las más desagradables dentro del mundo de la fotografía.Lightroom nos muestra un icono con una interrogación cuando no encuentra el original de esa imagen. En la mayoría de los casos esto no quiere decir más que el disco en el que se encuentra esa imagen no está disponible. Puede tratarse de discos ópticos (CDs o DVDs catalogados) o sencillamente de ficheros que estén en discos externos no disponibles en ese momento. Lo grave llega cuando tenemos todos nuestros discos conectados y aún así nos aprece ese icono.

Si tenemos dudas con respecto a si nos falta alguna imagen de nuestro catálogo podemos hacer una comprobación rápida desde el comando Biblioteca>Buscar las fotografías que faltan. Pasados unos segundos, Lightroom nos mostrará un número en el apartado Catálogo>Fotografías que faltan. Ese número nos indica cuantos ficheros no ha sido capaz de encontrar la aplicación. Y en esa colección estarán incluidos todos ellos.

Lo más recomendable es comenzar por echar un ojo a todos ellos y tratar de buscarlos de forma manual desde nuestro sistema operativo. Si por algún error los hemos movido de su sitio todavía estaremos a tiempo de recuperarlos sobre todo si conocemos el nombre del fichero y la fecha de creación.

Si no es así lo que nos sucederá es que podremos ver esas fotos dentro de Lightroom pero no podremos revelarlas, exportarlas, imprimirlas ni hacer nada más con ellas que no sea sencillamente verlas. Verlas en el modo cuadrícula pero también en el modo lupa. Y es que cuando importamos fotografías a Lightroom el catálogo va engordando porque va creando previsualizaciones a distintos tamaños de cada una de las fotos. Y esas previsualizaciones siguen allí.

La buena noticia es que podemos recuperarlas. La mala es que no tienen ni el tamaño original ni estarán en formato RAW. Se trata de ficheros en JPG ya revelados y con un tamaño que dependiendo de el original del que se haya extraído serán más grandes o más pequeñas.

Lo primero que debemos hacer es situarnos en esa colección de «fotografías que faltan», seleccionarlas todas y exportarlas como catálogo. Al finalizar la exportación nos dará un mensaje de error avisando de que no ha encontrado los originales. No debemos preocuparnos. Eso ya lo sabíamos.

A partir de ahí tendremos un nuevo catálogo que sólo contiene las previsualizaciones (en distintos tamaños) de las fotos que nos faltan. Para extraerlas de forma sencilla y rápida utilizaremos la aplicación File Juicer. Se trata de una aplicación muy sencilla que analiza ficheros y extrae las imágenes que contenga. El resultado nos lo muestra en formato página HTML en la que distribuye los distintos tamaños de forma aleatoria por lo que no nos sirve más que para ir visualizando el material recuperado.

En la carpeta creada por File Juicer encontraremos un fichero HTML pero también otras carpetas con las imágenes utilizadas. Ahí encontraremos el material para volver a importarlo a nuestro catálogo. Sólo falta hacer una criba desde Finder para no importar las previsualizaciones pequeñas. Para ello visualizamos la carpeta en modo iconos mostrando las dimensiones de cada una para poder ver de forma muy rápida cual es la versión de mayor tamaño y borrar las demás.

Una vez hecho esto sólo falta volver a importar todo el material de esa carpeta en nuestra librería de Lightroom.

Conclusión

Esta técnica puede resultar muy útil para recuperar ese material que hemos borrado accidentalmente y del que no tenemos copia de seguridad. Sin embargo hay que tener en cuenta que lo que recuperaremos será material ya procesado, en formato JPG y a un tamaño menor que el original. Es decir, como forma de no decir adiós a alguna foto a la que tengamos especial cariño puede valer pero no quiere decir ni muchísimo menos que no volvamos a recomendar que una copia de seguridad es la forma más efectiva y más barata de evitar sustos y disgustos.

@contracox