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¿Que es el número de guía en un flash?

flash-potencia

Cuando un fabricante pone nombre a un flash suele utilizar en él un número llamado número de guía que indica la potencia del mismo. Así, un Metz 58 AF es un flash cuyo número de guía es de 58m. Como es de suponer, cuanto mayor es ese número de guía mayor es la potencia del flash. El número de guía no es un mero número de denominación sino que hace referencia a una distancia: la distancia máxima a la que se puede utilizar el flash en unas determinadas condiciones.

Y estas condiciones son con ISO 100 y f1. Es decir, un flash con número de guía 56 se podría utilizar y conseguir una exposición correcta a una distancia de 56 metros utilizando un ISO 100 y un objetivo con aperura f1.0 .

A partir de ahí, tenemos muchas variables con las que jugar ya que lo más normal es que no dispongamos de muchas ópticas con apertura f1.0. Entre otras, con la velocidad de obturación. Ahora bien, 56 metros son muchos metros 😉

Controlar la potencia de nuestro flash

Es fácil suponer que no podremos nunca disparar nuestro flash a una potencia mayor de la que tiene. Lo que si podemos es ajustarlo su la máxima potencia o a una potencia menor.

Si trabajamos con un flash externo que permita el control manual, la máxima potencia estará indicada con 1/1 y, a partir de ahí, bajará en pasos cada vez a la mitad de potencia de la anterior (1/2, un cuarto 1/4, un octavo 1/8, etc.). En algunos casos esos pasos son más pequeños por lo que podremos ajustar la potencia en fracciones menores.

Si por el contrario, se trata del flash integrado en tu cámara, lo normal es que por defecto, el flash no actúe a su máxima potencia y es que, a menudo, las cámaras que incorporan un flash permiten ajustar la potencia del mismo hacia arriba o hacia abajo.

Control automático (TTL)

Uno de los acrónimos más utilizados en fotografía y, sobre todo en iluminación con flash, es el de TTL (trough the lens).

Un flash TTL ajusta de forma automática su potencia de la siguiente forma: en primer lugar emite un microdestello para obtener información. A continuación el fotómetro de la cámara mide la luz rebotada que llega al sensor. En función del resultado, la cámara ajusta la potencia que necesita aplicarle al flash para que con los ajustes de ISO, apertura y velocidad de obturación que hayamos preparado, la exposición sea la correcta.

Finalmente la cámara toma la fotografía disparando el flash a la potencia necesaria para conseguir una correcta exposición. Obviamente esa exposición correcta será mejor o peor en función de otros factores como la distancia del flash al sujeto, del sujeto al fondo, etc.

Todo esto se hace en fracciones de segundo y de forma completamente automática y transparente para el usuario que solo tiene que configurar el modo TTL y disparar.

La principal ventaja de la utilización del flash en modo TTL es que es la propia cámara, en combinación con el flash, la que determina la correcta potencia que necesita. Así nosotros podemos despreocuparnos tanto si disparamos el flash de forma directa hacia nuestro sujeto como si lo hacemos rebotándolo o filtrándolo con algún accesorio. Existen sistemas completos de iluminación basados en TTL y cada vez son más y mejores los controles inalámbricos que las propias cámaras incorporan que también se basan en la medición TTL.

 

Jugando con la distancia

Además de la potencia de nuestro flash (que es muy importante) también podemos jugar con la distancia entre éste y el sujeto a iluminar. La distancia entre la fuente de luz y el sujeto es clave ya que afecta de forma directa a la potencia con que llega. En el caso del control de flashes de forma manual, es una buena estrategia combinar el ajuste de la potencia con la distancia al sujeto. Hay que tener en cuenta que esa distancia, además de a la potencia, afecta al tamaño relativo de la luz con respecto al sujeto y por lo tanto al tipo y dureza de las sombras que creará.

(extraído del libro: Todo lo que siempre quiso saber sobre su flash… … pero nunca se atrevió a preguntar).