Posiblemente hayas pegado alguna vez en Photoshop elementos copiados de otras aplicaciones y habrás tenido que tomar la «difícil» decisión de utilizarlo como objeto «inteligente» u otras opciones. De momento no vamos a comentar el resto de alternativas y nos vamos a concentrar en los objetos inteligentes. Y es que una de las funciones menos vistosas de Photoshop pero al mismo tiempo más útiles e interesantes para el editor profesional de imágenes es la posibilidad de utilizar objetos inteligentes.

¿Qué son los objetos inteligentes?

Lo primero que hay que saber para comprender los objetos inteligentes es la diferencia entre un gráfico vectorial y uno de mapa de bits. Mientras que los primeros están basados en fórmulas matemáticas y su calidad es siempre la máxima del medio que los reproduce (monitor, impresora, filmadora,…), los gráficos en mapa de bits tienen una calidad predefinida y a partir de ahí, si ampliamos perderemos calidad.

Utilizando esta teoría, Photoshop permite pegar objetos de otras aplicaciones conservando sus propiedades vectoriales, de forma que podamos ampliarlos lo que queramos conservando siempre el máximo de calidad de nuestra imagen.

Sin embargo la opción de objeto inteligente no termina ahí. También podemos convertir una capa o un conjunto de capas en un objeto inteligente. Al hacerlo, Photoshop guarda la información de la máxima calidad que tiene cada una de las capas permitiendo que reduzcamos y volvamos a ampliar sin pérdida de calidad. La mejor forma de entenderlo es viendo un ejemplo.

Partimos para el ejemplo de una fotografía normal en formato JPG.

Para ver la eficacia de los objetos inteligentes duplicamos dos veces la capa del fondo. Así obtendremos dos capas nuevas exactamente iguales.

Lo que vamos a hacer es convertir una de esas capas en un objeto inteligente. Para ello pulsamos sobre ella con el botón derecho del ratón y seleccionamos convertir en objeto inteligente.

A continuación reducimos el tamaño de las dos capas dejándolas mucho más pequeñas de lo que eran.

A simple vista ya se aprecia una ligera diferencia entre las dos reducciones. La reducción normal ha recalculado los píxeles mientras que la reducción del objeto inteligente muestra una previsualización en la que  se aprecia algo más de nitidez (posiblemente demasiada).

Ahora viene la magia

Hasta ahora todo lo que hemos hecho no es más que reducir una imagen. Esto es algo que podíamos hacer desde las primeras versiones de Photoshop. La potencia de los objetos inteligentes es que aunque nos muestra una previsualización al tamaño reducido, la realidad es que conserva toda la información original. Así podremos volver a ampliar el objeto dejando su tamaño original y recuperando toda su calidad.

Al ampliar otra vez apreciaremos perfectamente la diferencia entre un objeto de mapa de bits corriente y un objeto inteligente.

En la parte de la izquierda podemos apreciar la pérdida de calidad que ha experimentado la reducción tradicional mientras que el objeto inteligente ha conservado toda la información.

Utilidad práctica

Es posible que algún usuario esté pensando ahora mismo que no tiene sentido reducir un objeto si posteriormente se va a ampliar ya que todo el mundo sabe que supone una pérdida de información. Esta técnica nos permite trabajar con soltura cambiando tamaños de capas sin preocuparnos por si luego preferiremos dejarlas como estaban. En la composición de montajes, portadas y prácticamente todo tipo de gráficos en los que se utilicen capas, estos objetos son la forma más «inteligente» de trabajar. Si bien hacerlo implica un aumento tanto del tamaño de los ficheros como de la memoria y espacio en disco requeridos.

@contracox