Casi todo el mundo (o por lo menos los aficionados a la fotografía) se ha preguntado alguna vez cómo serán las cámaras en el futuro. Las películas (recuerdo alguna de 007) nos han dado pistas de como podrían ser y de hecho algunas de las cámaras vistas en esas películas hoy en día se podrían considerar como del pasado.

Por la trayectoria hasta la fecha de cámaras y objetivos la pinta es que hay gamas que están sencillamente condenadas a desaparecer. Las cámaras compactas parece claro que serán absorvidas por los teléfonos inteligentes, ordenadores de mano o como quiera que evolucionen los tableta.

Sin embargo la cosa no está tan clara para cámaras de tamaños intermedios y grandes. Acabo de leer en gizmología sobre el desarrollo de sensores de grafeno con sensibilidades hasta mil veces superiores a los actuales. Esto quiere decir que si la principal desventaja de los sensores pequeños es la generación de ruido debido al reducido tamaño de sus celdas, esta tecnología les dará una vida que hasta ahora ni imaginábamos. Y además con costes cinco veces inferiores a los actuales. La conclusión que saco de todo esto es que si actualmente podemos encontrar objetivos todo terreno (18-250) sólo para tamaños de sensor medios o pequeños ya que para sensores FF serían inviables, con la mejora le la electrónica y los sensores poco a poco puede que dejemos de ver cámaras de gran tamaño para dejar sitio a las que con tamaños reducidos consigan resultados similares o incluso mejores.

¿Y el bokeh?

Una de las principales ventajas de los sensores grandes es la posibilidad de crear preciosos efectos de desenfoque gracias a la reducción de la profundidad de campo que se produce al aumentar el tamaño del sensor. Y ¿Quién estará dispuesto a renunciar a esto en favor de un tamaño reducido de cámara o de la posibilidad de utilizar un 16-400 f2.8? Es posible que la respuesta sea que nadie pero también habrá quien piense que los profesionales no renunciarán a esa supuesta calidad. Pues bien, lo que creo que sucederá es que se desarrollarán sistemas del estilo del Lytro que permitirán capturar imágenes multifoco para posteriormente editar en postproducción y decidir que tipo de bokeh se quiere. Esto hoy ya no es ciencia ficción por lo que posiblemente no tardemos en verlo en cámaras convencionales.