Una de las ramas de la fotografia que a casi todos los aficionados les atrae en algún momento es la fotografía macro. Y sin embargo no siempre está muy claro en qué consiste, como adentrarse en ella y como controlarla. Vamos a dar un pequeño repaso a nivel básico para aclarar algunos conceptos.

¿Qué es la fotografía macro?

La teoría dice que la macrofotografia es aquella en la que la impresión en la película sensible o en el sensor es de igual tamaño o superior al original. Es decir, si hacemos una foto a una hormiga, el tamaño de la hormiga en nuestro sensor será igual o mayor al de la hormiga original. Esto quiere decir que si nuestro sensor tiene por ejemplo 16 magapixeles con los que podemos hacer ampliaciones de hasta 42 cm en su lado largo, el tamaño de la hormiga una vez impresa será de más de 15 cm. (dependerá siempre del tamaño de la hormiga 😉

Una  vez definida, la realidad es que la mayoría de fabricantes denominan «macro» a algunos objetivos que no cumplen con la definición y lo hacen simplemente porque la calidad de los sensores permiten hacer recortes con los que los resultados son más que satisfactorios como fotografía macro.

Anillos inversores

La primera forma de acercarse a la fotografía macro (por lo económico que resulta) es la de dar la vuelta al objetivo. Si tu cámara te permite disparar sin el objetivo, puede probar a sujetarlo dándole la vuelta. Así hice yo mis primeras pruebas y aunque no es sencillo, con habilidad conseguirás resultados alentadores. Si te gusta, siempre puede comprar un anillo inversor. Con él podrás sujetar el objetivo a la cámara por el lado de la rosca y no por el de la bayoneta. Esta técnica sólo tiene como ventaja la economía ya que todo lo demás son dificultades. No podrás controlar la apertura y el enfoque será muy complicado pero como primer paso es muy gratificante. Si aprendes a hacer fotos aceptables con el objetivo invertido, podrás hacer maravillas cuando tegas un buen equipo macro 😉

Si te decides por esta opción, ten en cuenta al adquirirlo no sólo la marca o el sistema de bayoneta de tu cámara sino el diámetro del objetivo que vayas a utilizar.

 Lentes de aproximación

La segunda opción (por orden de precio económico) es la utilización de lentes de aproximación. Vienen a ser una especie de lupa que se enrosca como cualquier otro filtro. Normalmente nos permite acercarnos más y enfocar más cerca y al mismo tiempo aumenta el tamaño del sujeto. Con esta técnica ya si podremos controlar la apertura y el enfoque con normalidad. La mala noticia es que el aumento con respecto al objetivo no será demasiado y sin embargo se suele producir cierta pérdida de calidad en la imagen (especialmente en los extremos). Estas lentes se suelen vender en kits de varias unidades que son apilables entre ellas pudiendo sumar el aumento de todas ellas.

Tubos de extensión

La tercera opción si quieres hacer fotografía macro son los anillos de extensión. Con ellos  puedes alejar cualquier objetivo de la cámara permitiendo así disminuir la distancia de enfoque. Se trata de una opción muy interesante en cuanto a relación calidad/precio/resultados ya que nos permite aprovechar cualquier objetivo y toda su calidad. De hecho, estos tubos no tienen cristal en su interior. Son huecos y por lo tanto la calidad será la del objetivo utilizado. En el mercado hay dos tipos distintos de tubos: los que tienen conectores que permiten la comunicación entre el objetivo y la cámara y los que son simplemente un tubo negro con la bayoneta de cada marca. Esta opción es sensiblemente más barata pero nos supone renunciar a esa comunicación tan necesaria.

Los tubos también se venden en kits que suelen incluir tres tamaño distintos combinables entre si.

Objetivos macro

Cómo no, la mejor opción es comprar un objetivo macro. Se trata de objetivos creados específicamente para este tipo de fotografía y por lo tanto son la opción más precisa. Estos objetivos suelen permitir reducir mucho la distancia mínima de enfoque consiguiendo así sacar todo el detalle del sujeto. Su principal dificultad (que no defecto) es la escasa profundidad de campo que proporcionan que en muchos casos nos obligará a tener que añadir iluminación extra para poder cerrar el diafragma lo más posible para conseguir aumentarla. El rango de enfoque es tan amplio (desde unos pocos centímetros hasta el infinito) que no es extraño que incluyan una pestaña de bloqueo para que no intente enfocar a ciertas distancias y mejorar así la velocidad de enfoque que también suele ser uno de sus puntos débiles.

Como añadido hay que tener en cuenta que este tipo de objetivo son una excelente opción para hacer retratos ya que suelen ser muy luminosos y esas grandes aperturas combinan una gran nitidez junto con una reducida profundidad de campo.