vaso de agua

A menudo me encuentro con usuarios que aunque han hecho fotografías e incluso tienen una cámara relativamente buena (o incluso muy buena para lo que la dominan) hacen fotos de forma completamente aleatoria y cuando hacen una foto que les encanta se debe más al azar y al encuadre que a sus conocimientos.

Para ese tipo de usuarios, cuando me piden una lección rápida, tengo una comparación que es realmente eficaz. Hace una foto es muy parecido a llenar un vaso de agua.

Imaginemos que queremos llenar un vaso con el agua que sale de un grifo. Lo primero que debemos hacer es abrir más o menos el grifo y poner el vaso debajo. (No puedo explicar esto sin acordarme de Tip y Coll 😉

La apertura de la cámara es el equivalente a lo que abramos al grifo. Cuanto más abramos el diafragma más cantidad de luz pasa como cuanto más abramos el grifo más agua sale. Por lo tanto, cuanto más abierto está, menos tiempo tarda en llenarse. En fotografía, cuanto más abramos el diafragma menos tiempo tendremos que mantenerlo abierto para conseguir que se llene el vaso (o que la foto quede bien expuesta).

¿Y el ISO? ¿Cual es el equivalente al ISO? Pues el tamaño del vaso. El tamaño del vaso condiciona la cantidad de agua que necesita para llenarse. En fotografía sería al revés. Un vaso grande sería el equivalente a un ISO bajo. De forma que para llenar un vaso pequeño (un ISO alto) con una apertura pequeña y una velocidad de obturación pequeña sería suficiente par que quedase lleno.

Y todavía queda la variable más importante. Y es que la fotografía es un arte y como tal nos deja a cada uno la facultad de decidir cuando está el vaso suficientemente lleno. Hay quién le gusta llenar el vaso hasta la mitad, quien le gusta llenarlo casi hasta arriba. Y eso es precisamente lo bonito. Que tu foto es tuya porque tu decides si quieres hacerla con más velocidad, con máyor apertura o dejar el vaso un poco menos lleno.