No es extraño encontrar discusiones sobre el modo en el que dispara cada uno y lo cierto es que en todas ellas encuentro explicaciones lógicas de por qué tirar en uno o en otro. Yo personalmente no tengo una forma de hacer mis fotos predeterminada y depende de las circunstancias (internas y externas) en las que me encuentre, utilizo un modo u otro. Hoy os voy a contar cuándo y sobre todo por qué elijo cada uno de los modos al hacer fotos.


Los modos de escena

puesta de sol

Sin ánimo de ofender a nadie, esos modos de los «dibujitos» sólo los utilizo cuando tengo la cámara nueva por aquello de la curiosidad y saber todo lo que es capaz de hacer ella «solita». Sin embargo entiendo que son una excelente forma de iniciarse en la fotografía para aquellos que no tienen conocimientos. Y es que no es ni parecida la sensación de hacer una foto y que nos salga mediocre o mala o hacer una foto de un paisaje, una puesta de sol o un retrato y que la cámara nos ayude a que el balance de blancos sea el adecuado, y consigamos los tonos dorados del sol o que el retrato nos quede más bonito gracias al modo retrato. Por eso, considero que los fabricantes no deberían dejar de incorporar estos modos y por eso creo que no lo hacen.

El modo automático

El modo automático hace lo que su nombre indica. Decide todos los parámetros del disparo dejando al usuario la única responsabilidad del encuadre. También es una buena alternativa para los principiantes aunque si se quiere aprender se debería pasar lo antes posible hacia otros modos. Este es el típico modo que utiliza el que tiene una cámara pero no tiene ningún interés en aprender a utilizarla. Es también el modo en el que trabajan la mayoría de teléfonos móviles y cámaras compactas de gama baja. Personalmente este modo si que no lo uso nunca. Hace algunos años lo utilizaba cuando dejaba la cámara a mis niñas. Ahora ya nos mayores (8 y 10 años) para utiliza este modo 😉

Automático inteligente

Hace ya algunos años que los fabricantes desarrollaron este modo que puede ayudar a los usuarios del modo automático que (insisto) si querer aprender nada sobre el funcionamiento de su cámara, si les gustaría obtener mejores fotografías. En este modo, la cámara analiza no sólo la luz para ajustar la correcta exposición sino que analiza lo que tiene delante y las distancias para determinar si se trata de un paisaje, una puesta de sol, un retrato, etc. De esta forma, una vez detectado el tipo de foto aplica el modo de escena correspondiente. Como sucede con los modos de escena, este modo lo utilizo cuando tengo una cámara nueva para comprobar su funcionamiento. Personalmente creo que se trata de un modo que a las desventajas del automático, le añade el componente de aletoriedad. Nunca sabes qué es lo que va a hacer la cámara.

El modo P

El modo P (programado) lo que hace es tomar la medición de la luz y ajustar los parámetros que considera oportunos para conseguir la mejor. Para ello utiliza el exposímetro incorporado en la cámara midiendo la luz como nosotros hayamos ajustado (medición puntual, ponderada o general). Esta es la primera diferencia con el modo automático pero no la única. En el modo P también podemos elegir nosotros el balance de blancos y el ISO y con ello asumir algo más las riendas de nuestra obra. Se trata de dar un paso más hacia el control completo de la cámara. Y no terminan ahí las noticias buenas sobre el modo P. Si movemos el o los diales de nuestra cámara en el modo P comprobaremos que cambia tanto la apertura como la velocidad dentro de los parámetros que considera aceptables y que nos darán una «correcta» exposición. Este es el modo que utilizo cuando estoy vago. Cuando no quiero tener que pensar demasiado las fotos.

Prioridad de velocidad

prioridad de velocidad

Este modo que algunos fabricantes llaman Tv y otros S le da prioridad a la velocidad de obturación. Es decir al tiempo que permanecerá expuesto nuestro sensor (o película) para que incida sobre él la luz. A partir de ahí, necesitará una apertura de diafragma determinada para conseguir que entre toda la luz necesaria. Si no tienes bien claro de lo que estoy hablando igual te viene bien echar un ojo a este otro post.

A menudo oigo a los puristas hablar de que el que sabe de fotografía sólo utiliza el modo manual. Pues bien, en mi opinión, tanto este modo como el siguiente, son tan válidos como el manual para el usuario que «sabe». Ya explicaré en el apartado Manual el por qué digo esto. De momento os cuento que utilizo el modo de prioridad de apertura siempre que lo que más me importa es tener una velocidad de obturación concreta. Y eso es casi siempre. Si quiero hacer una fotografía de sujetos en movimiento (niños, deportes, etc) necesitaré no disparar por debajo de algún valor concreto en función de lo rápido que se muevan. Si quiero congelar una cascada lo mismo. Si quiero crear efecto de aguas sedosas necesitaré ajustar una velocidad de obturación lenta para capturar el movimiento del agua. Como estos, os podía miles de ejemplos ya que creo que la velocidad de obturación es clave en prácticamente todas las fotos que hago.

Prioridad de apertura

La apertura del diafragma permite que entre más luz o menos en nuestro sensor. Como consecuencia nos obliga a abrirlo durante más tiempo o menos o a subir el ISO. El caso es que tiene como consecuencia el aumento o disminución de la profundidad de campo. A mayor apertura (número f más bajo) menor profundidad de campo y viceversa. Tampoco son pocas las fotografías en las que la profundidad de campo es clave. Para hacer fotografía de paisaje necesitaremos una mayor profundidad de campo par conseguir que todo o la mayor parte de nuestra foto, nos quede bien enfocado. Para ello debemos cerrar el diafragma (subir el número f). Pero si vamos a hacer un retrato, lo más probable es que queramos centrar la atención del espectador hacia nuestro sujeto y una de las mejores formas de hacerlo es dejando bien enfocados sus ojos y desenfocado lo demás. Para estas cosas es para las que utilizo la prioridad de apertura.

El modo manual

Este es el modo por excelencia de los «grandes fotógrafos». Desde mi punto de vista, para utilizar este modo (y así lo hago) necesito al menos una de estas dos cosas: trabajar con una cámara con dos diales (uno delantero y uno trasero) para poder «jugar» con ellos de forma rápida y cómoda o bien trabajar en circunstancias de mucha tranquilidad (paisajes, bodegones, objetos, etc.) Desde luego que si tengo que andar por algún menú para cambiar un ajuste u otro me niego a hacerlo.

Cuando disparamos en alguno de los modos de prioridad (apertura o velocidad) es la cámara la que determina el otro valor clave en función de las necesidades de la toma y del ISO que hayamos elegido. Pues bien, cuando trabajamos en manual, una vez elegido el ISO, pondremos primero el valor al que le damos nosotros la prioridad (apertura o velocidad) y posteriormente ajustaremos el resto (ISO y el otro valor) en función de dos factores: lo que nos indique el fotómetro y nuestra necesidad de sobreexponer o subexponer para conseguir lo que se busca. En realidad se trata de ajustar la misma información pero de distintas formas. Utilizo el modo manual y cada vez más pero no creo que nunca lo considere como la única ni necesariamente la mejor.

 @contracox