instagram

Se dice en Twitter que Facebook nos hace sentir que tenemos amigos, Twitter nos hace pensar que escribimos bien e Instagram nos hace pensar que somos buenos fotógrafos. Y el caso es que a menudo, una foto mediocre, cuando la pasamos por la magia de Instagram parece otra cosa. Los filtros que aplica, la corrección de color automática y los recortes con marcos hacen en algunos casos verdaderas maravillas con fotos de muy baja calidad.

Sin embargo esto debería darnos que pensar. ¿De verdad necesitamos Instagram? Lo cierto es que como juguete para la gente que no le gusta la fotografía pero que tienen un teléfono  «inteligente» puede valer. Pero si somos aficionados a la fotografía y queremos hacer cada vez mejores fotos, una herramienta que transforma las fotos en otra cosa puede resultarnos perjudicial. En primer lugar porque ya es bastante automático el funcionamiento de la cámara de nuestro teléfono como para que el revelado posterior también lo sea. Pero sobre todo porque va a distorsionar nuestro concepto de nosotros mismos.

Partiendo de la base de sólo con la experiencia se aprende, este tipo de herramientas (no vamos a culpar sólo a Instagram porque ya son decenas las aplicaciones de fotografía que incorporan filtros) nos pueden hacer creer que nuestras fotos son buenas demasiado pronto. Si una foto es buena, lo es con filtros y sin filtros.

Haz una prueba. Analiza tus fotos de instagram antes de aplicarles ningún efecto. ¿Las publicarías? Más aún ¿presumirías de ellas?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas ha sido que no, plantéate dejar de utilizar Instagram o utilízalo de forma ocasional. Haz tus fotos con la aplicación del propio teléfono. Y si quieres, utiliza Instagram en lugar de para hacer fotos, para aplicar filtros a las fotos que ya estén en tu cámara (en el carrete). Así podrás disfrutar de sus resultados sin engañarte a ti mismo.