Lo primero que hay que decir para hablar de trepidación es que no se debe confundir una fotografía movida, una trepidada y una desenfocada.

Una foto desenfocada es sencillamente una foto en la que el enfoque no está donde debería o donde el fotógrafo quería. Para evitar este tipo de problemas la solución es aprender a enfocar correctamente. Una vez que la foto está desenfocada, poco podemos hacer para arreglarlo. Las aplicaciones de edición y revelado permiten mejorar el enfoque pero más como una yuda para mejorar la nitidez que como un remedio para las fotos desenfocadas. El siguiente ejemplo muestra una foto en la que claramente el enfoque está en las flores de la parte de atrás y no en donde quería el fotógrafo.

desenfocada

Una foto movida es aquella en la que el sujeto se mueve a una velocidad mayor a la de obturación. El resultado es que aunque esté bien enfocada, no tendrá la nitidez deseada. Dentro de las fotos movidas se encuentran las que están movidas de forma deliberada para aportar sensación de movimiento o los barridos que consiguen «estabilizar» elementos moviendo la cámara en la dirección que se mueve el sujeto.

En este caso estamos hablando de los casos en los que ese movimiento nos estropea la foto y para muestra, un botón.

movida

Sin embargo, como hemos dicho, no hay que confundir estos dos tipos de fotografía con las fotos trepidaras. Una foto trepidada es la que por estar disparada con una velocidad excesivamente lenta, el propio movimiento de la cámara hace que aparezca un ligero movimiento que le resta nitidez. En función de la cantidad de trepidación será más o menos aprovechable pero en cualquier caso siempre será un defecto en la foto.

Por eso es importante conocer ciertos conceptos que nos pueden ayudar a evitar la trepidación.

foto trepidada

Controla la velocidad de obturación

Como norma podríamos decir que no obtendremos fotos trepidaras si disparamos a una velocidad equivalente a 1 segundo dividido la focal utilizada. Así, si tiramos con un 18mm no deberíamos disparar a menos de 1/18 de segundo. (nuestra cámara nos ofrecerá 1/20). Si disparamos con un tele a 200 la velocidad no debería bajar de 1/200. A esta norma se le pueden añadir como excepciones las fotos hechas con estabilizador (en el objetivo o en el cuerpo) en cuyo caso podremos ajustar un par o tres de pasos de velocidad.

 Utiliza un trípode

Todo lo dicho en el punto anterior no tiene ningún sentido si utilizamos un trípode. Si este es el caso podremos estirar la duración de la exposición todo lo que deseemos. Si utilizamos trípode es prácticamente imposible obtener trepidación y en cualquier caso con disparadores remotos podemos terminar de evitarla. Un consejo con respecto a esto: si usas un trípode desactiva el estabilizador.

Vigila tu posición

Si no tienes trípode deberás aprender a sujetar tu cámara lo más estable posible. Utiliza las dos manos. Junta bien los codos. Apóyate en algún lugar estable (una columna, un árbol, etc). Si es necesario agáchate, túmbate o apoya los codos en algún lugar estable.

Contén la respiración

Por supuesto que durante la preparación de la foto puedes (debes) seguir respirando pero si las circunstancias te obligan a disparar sin trípode y a una velocidad en la que temes obtener trepidación trata de contener la respiración en el momento de disparar. Puede hacerlo al final de la inspiración o mejor al final de la expiración. Conseguirás overte menos.

Conoce bien tu equipo

Uno de os puntos más importantes para conseguir buenas fotos es conocer bien tu equipo. A base de practicar conseguirás saber hasta donde forzar tu cámara o tus objetivos. Y con ello a conocerte a ti mismo y hasta donde tu buen o mal pulso te puede ayudar o perjudicar. Practica, practica, practica.

@contracox