Consigue tus mejores fotos con la cámara de tu móvil...

Hay un dicho muy común entre los fotógrafos y los aficionados a la fotografía que dice que “la mejor cámara del mundo es la que tienes en ese momento”. La aparición de teléfonos con cámara y, sobre todo el aumento de la calidad de los sensores de estas, convierte nuestro teléfono en “la mejor cámara” ya que es la que prácticamente siempre llevamos con nosotros. Sin embargo, no siempre sabemos sacar todo el rendimiento que nos pueden dar. Aquí dejamos unos sencillos consejos con los que exprimirás la cámara de tu teléfono al máximo: Conoce bien tu cámara. Este es un consejo aplicable a cualquier cámara y es que la mayoría de usuarios no leen nunca ni los manuales ni tutoriales de sus cámaras. Independientemente de la cámara que manejes, es importante que sepas todo lo que ésta puede ofrecerte y para ello nada mejor que leerte los manuales. Funciones como cambiar el balance de blancos, poder ajustar el ISO o la duración de la exposición pueden ser cruciales a la hora de conseguir una buena foto. Aprende un poco de fotografía. Si además de conocer bien tu cámara aprendes algunos conceptos básicos de fotografía como qué es la apertura, el ISO o la velocidad de obturación, la mejoría en tus fotos será notable. Ojo a la iluminación Ten en cuenta que aunque la mayoría de teléfonos incluyen un flash; lo cierto es que no es de demasiada utilidad a la hora de hacer buenas fotografías. Tanto el tamaño como la potencia y la escasa distancia al objetivo lo convierten posiblemente en la peor fuente de luz para tus fotografías. Cualquier lámpara que tengas a mano será una opción mejor. Sujeta bien el terminal. La estabilidad de una cámara es uno de los factores más importantes...

¿Que es el número de guía en un flash?

Cuando un fabricante pone nombre a un flash suele utilizar en él un número llamado número de guía que indica la potencia del mismo. Así, un Metz 58 AF es un flash cuyo número de guía es de 58m. Como es de suponer, cuanto mayor es ese número de guía mayor es la potencia del flash. El número de guía no es un mero número de denominación sino que hace referencia a una distancia: la distancia máxima a la que se puede utilizar el flash en unas determinadas condiciones. Y estas condiciones son con ISO 100 y f1. Es decir, un flash con número de guía 56 se podría utilizar y conseguir una exposición correcta a una distancia de 56 metros utilizando un ISO 100 y un objetivo con aperura f1.0 . A partir de ahí, tenemos muchas variables con las que jugar ya que lo más normal es que no dispongamos de muchas ópticas con apertura f1.0. Entre otras, con la velocidad de obturación. Ahora bien, 56 metros son muchos metros 😉 Controlar la potencia de nuestro flash Es fácil suponer que no podremos nunca disparar nuestro flash a una potencia mayor de la que tiene. Lo que si podemos es ajustarlo su la máxima potencia o a una potencia menor. Si trabajamos con un flash externo que permita el control manual, la máxima potencia estará indicada con 1/1 y, a partir de ahí, bajará en pasos cada vez a la mitad de potencia de la anterior (1/2, un cuarto 1/4, un octavo 1/8, etc.). En algunos casos esos pasos son más pequeños por lo que podremos ajustar la potencia en fracciones menores. Si por el contrario, se trata del flash integrado en tu cámara, lo normal es que por defecto, el flash no actúe a su máxima potencia y es que, a menudo, las cámaras que incorporan un flash permiten ajustar la potencia del mismo hacia arriba o hacia abajo. Control automático (TTL) Uno de los acrónimos más utilizados en fotografía y, sobre todo en iluminación con flash, es el de TTL (trough the lens). Un flash TTL ajusta de forma automática su potencia de la siguiente forma: en primer lugar emite un microdestello para obtener información. A continuación el fotómetro de la cámara mide la luz rebotada que llega al sensor. En función del resultado, la cámara ajusta la potencia que necesita aplicarle al flash para que con los ajustes de ISO, apertura y velocidad de obturación que hayamos preparado, la exposición sea la correcta. Finalmente la cámara toma la fotografía disparando el flash a la potencia necesaria para conseguir una correcta exposición. Obviamente esa exposición correcta será mejor o peor en función de otros factores como la distancia del flash al sujeto, del sujeto al fondo, etc. Todo esto se hace en fracciones de segundo y de forma completamente automática y transparente para el usuario que solo tiene que configurar el modo TTL y disparar. La principal ventaja de la utilización del flash en modo TTL es que es la propia cámara, en combinación con el flash, la que determina la correcta potencia que necesita. Así nosotros podemos despreocuparnos tanto si disparamos el flash de forma directa hacia nuestro sujeto como si lo hacemos rebotándolo o filtrándolo con algún accesorio. Existen sistemas completos de iluminación basados en TTL y cada vez son más y mejores los controles inalámbricos que las propias cámaras incorporan que también se basan en la medición TTL.   Jugando con la distancia Además de la potencia de nuestro flash (que es muy importante) también podemos jugar con la distancia entre éste y el sujeto a iluminar. La distancia entre la fuente de luz y el sujeto es clave ya que afecta de forma directa a la potencia con que llega. En el caso del control de flashes de forma manual, es una buena estrategia combinar el ajuste de la potencia con la distancia...

La importancia del balance de blancos

Resulta curioso que precisamente los usuarios que más deberían saber sobre el balance de blancos son, habitualmente, los que menos importancia le dan. Y es que cuando trabajamos en formato RAW podemos rectificar o corregir dominantes de color pero si tomamos las fotografías en JPG, la cosa se complica bastante a la hora de arreglar una temperatura de color incorrecta. La temperatura de la luz Lo primero que debemos tener bien claro para gestionar bien el balance de blancos es lo que significa la temperatura de color de la luz. Y realmente es sencillo porque todos nos hemos fijado en la diferencia de color entre la luz que emita una vela o una hoguera, una bombilla o un tubo fluorescente. Los distintos tipos de luz tienen distinto color y por lo tanto afectan de forma distinta a nuestras fotos. El mejor corrector de color Cuando obtenemos fotografías con dominantes de color extremas debidas a la fuente de luz a menudo nos surge la duda de por qué obtenemos esa foto si nosotros no lo veíamos así. Y es que de forma completamente automática y transparente nuestro cerebro corrige muchos de los “errores” que nuestros ojos ven. Y es que la interpretación que hacemos de lo que visualizamos está tan condicionada por lo que vemos como por lo que sabemos. Y de esa forma, nuestro cerebro sabe que un papel blanco es blanco aunque esté iluminado con una luz amarillenta. Sin embargo la cámara no es tan lista. Y por lo tanto necesita nuestra ayuda para aplicar una corrección de color a nuestras fotos en función del color de la luz. La ventaja del RAW El formato RAW (como ya hemos dicho) utiliza toda la “potencia” de nuestro sensor y así puede guardar toda la información que éste captura. Para ello dedica mucha más información de los 8 bits por canal que guarda un JPG y así nos permite “jugar” en el revelado hasta conseguir la “mejor” temperatura de color. O mejor dicho la más apropiada para nuestra foto. O incluso mejor dicho… la que más nos guste o nos convenga en ese caso. Porque de hecho, elegir una temperatura de color u otra nos puede servir para expresarnos de una forma u otra. Conseguir un efecto y por lo tanto una reacción en el espectador u otra. En la siguiente foto de ejemplo podemos ver cómo el balance de blancos puede por si sólo conseguir dos fotografías muy distintas. Trabajando en JPG Sin embargo, si trabajamos en formato JPG será nuestra cámara la que aplique esa corrección de color. Y lo hará en función de los ajustes que nosotros pongamos respecto al balance de blancos. Si no sabes dónde hacerlo busca entre los botones o menús de tu cámara algún lugar donde ponga WB. Viene del inglés White Balance. En ese selector podremos elegir entre distintas opciones: AWB. Con las siglas de auto white balance, las cámaras nos ofrecen la posibilidad de dejar en sus manos el ajuste de color. Y en la mayoría de casos lo hacen bien. Una vez más hay que decir que si trabajamos en RAW esta es una buena elección ya que posteriormente podremos corregirlo. Sin embargo, en JPG los resultados de un balance de blancos automático no siempre serán los esperados. Y es que lo que hace la cámara es analizar el color general de la escena y ajustar para conseguir tonos neutros. Sin dominancia de ningún color. Ahora bien. Imaginemos una fotografía en el Gran Cañón del Coloreado. Las impresionantes paredes con tantos tonos de rojizos que tantas veces hemos visto en fotografías y películas. Cuando el ojo humano ve algo así, el cerebro se adapta para captar la mayor gama entre esos colores rojos. Es por ello que la mayoral de gente que ha visitado el Cañón vuelve diciendo que en fotografías no resulta tan bonito como al natural. Ahora pongámonos en el...

Consejos para mejorar tus retratos

Uno de los temas más recurrente en la fotografía es sin duda el retrato. No son pocos los aficionados que compran su primera cámara pensando en exclusiva en las fotos que harán a su novia, a su hijo recién nacido, etc. Precisamente para esos usuarios principiantes y para que consigan en muy poco tiempo resultados del nivel más alto, vamos a dar unos consejos que nunca bienes mal tener en cuenta. El sujeto es lo primero Aunque parezca mentira no es extraño ver fotografías en las que no queda bien claro qué es lo que el fotógrafo ha intentado mostrar. Si colocamos nuestro sujeto en un fondo liso no habrá ninguna duda pero si el retrato de hace en un entorno que pueda crear confusión en ese sentido deberemos esforzarnos que que quede claro de quién es el retrato. Aisla del fondo Si tienes dificultades para cumplir con el primer consejo (que posiblemente sea el más importante) siempre puedes recurrir a aislar el sujeto del fondo. Para ello puedes recurrir a una profundidad de campo corta o a diferencias de iluminación. Conseguirás un aislamiento del fondo por desenfoque utilizando focales largas y apertura amplias (número f bajo). Para conseguir un aislamiento por diferencia de iluminación deberás trabajarlo un poco más. Dominar la iluminación o provocarlo de forma artificial en el procesado. Ojo con el enfoque Si te decides por aislar el sujeto a base de reducir la profundidad de campo, debes prestar mucha atención al punto en el que enfocas. No es extraño ver fotografías de principiantes (y no tan principiantes) en las que algunas de las zonas más importantes de la cara quedan desenfocadas. Aprende a dominar la profundidad de campo. Si algo lo quieres enfocado que quede enfocado pero que no sea de forma accidental. Y como norma, nunca dejes los ojos fuera de foco. En ocasiones no es sencillo de conseguir y si el sujeto lleva gafas la cosa se puede complicar más aún. Cuida la composición Que el sujeto sea lo principal en tu fotografía no quiere decir que deba ser lo único. Cuida la composición. Analiza el entorno. Juega con elementos que puedan ayudar a crear un todo más completo. Respeta la regla de la mirada (o no) Hay una regla en fotografía que dice que se debe dejar más espacio (aunque sea poco) en la parte de la foto hacia la que mira el sujeto. Como norma general está bien y funciona pero cuanto más la domines más te atreverás a saltártela o a jugar con ella. Ten en cuenta que no sólo funciona con sujetos que tengan ojos para poder mirar sino que también una flor, un libro o una televisión pueden dirigir su “mirada” hacia un lado. Si no lo dominas… evita el flash Si controlas bien el uso del flash no voy a decirte como hacerlo pero si eres de los que no saben bien por qué al hacer fotos con flash todo pierde su naturalidad (o eso te parece) mejor evitado. Abre bien el diafragma, sube el ISO, pide al sujeto que se quede quieto un segundo, utiliza todos tus trucos para aprovechar la luz natural pero no uses el flash. Además evitarás un poco esa pequeña intimidación que par algunos supone el hecho de que te estén haciendo fotos. Si no tienes más remedio que hacer fotos con flash y que quedan muy planas por no dominarlo al 100% siempre tienes el recurso de procesar tus fotos en blanco y negro. Posiblemente salves más de una 😉 Practica y disfruta Como siempre, terminamos los consejos recomendando la práctica por placer. Esa es sin duda la mejor forma de ir poco a poco mejorando tus retratos....

Aprovecha las previsualizaciones inteligentes de Lightroom...

Me hace un amigo una consulta sobre Lightroom que me sirve para escribir un post sobre el tema. Hace unos meses le di unas clases de Lightroom 5 y él recordaba que le hablé de las previsualizaciones inteligentes y de cómo le podían ayudar a él de forma práctica en su trabajo. La situación es la siguiente. Ha realizado un trabajo fotográfico y su cliente quiere que el procesado lo haga un tercero. No es muy común pero es un gran ejemplo de esta función que (en mi opinión) justifica por si sola la actualización a la versión 5 o incluso el cambio desde Aperture a Lightroom. Lo que este amigo quiere es poder encargar el procesado a un tercero sin necesidad de enviar los ficheros RAW. Con esto consigue dos cosas: En primer lugar un ahorro considerable en el tiempo de envío (estamos hablando de una enorme cantidad de RAWs de más de 30 Mb). Además, nos aseguramos de tener siempre el control sobre los ficheros que se publican de nuestras fotos. El proceso es bien sencillo. Lo primero que debemos hacer es seleccionar las fotografías que queramos enviar a procesar. Una vez seleccionadas las exportamos como catálogo (Archivo>exportar coo catálogo). En la ventana de diálogo que se nos muestra debemos dejar seleccionado el botón de Crear/Incluir previsualizaciones inteligentes y no seleccionar el de Exportar archivos de negativo. De esta forma estaremos creando un catálogo nuevo con el que nuestro colaborador podrá trabajar todos los aspectos del revelado como si dispusiese de los RAWs originales. Podrá reencuadrar, asignar palabras clave, hacer todo tipo de ajustes de revelado y cuando tenga todo el trabajo terminado devolvernos la librería y ya en nuestro ordenador exportar los ficheros definitivos partiendo de esos ajustes y de los...

Fotografía con iPad para zurdos...

Las cámras de fotos nunca tienen en cuenta al público zurdo. Tanto compactas como reflex sólo permiten accionar el obturador con los dedos de la mano derecha. En el caso de nuestro iPad por defecto también tenemos esa limitación. Sin embargo hay un pequeño truco que podemos utilizar para disparar con la mano izquierda. Podemos desactivar la detección de rotación y así conseguir que el botón de disparo quede a nuesta izquierda. Sólo debes tener en cuenta un par de cosas. Lo primero es que todos los textos de la interfaz quedarán boca abajo. La segunda es más molesta y es que si grabas vídeo en lugar de hacer fotos, éste te quedará boca abajo. En el caso de utilizar un iPhone, no necesitarás bloquear la detección de giro pero si debes tener en cuenta esto último al grabar...