Consigue tus mejores fotos con la cámara de tu móvil...

Hay un dicho muy común entre los fotógrafos y los aficionados a la fotografía que dice que “la mejor cámara del mundo es la que tienes en ese momento”. La aparición de teléfonos con cámara y, sobre todo el aumento de la calidad de los sensores de estas, convierte nuestro teléfono en “la mejor cámara” ya que es la que prácticamente siempre llevamos con nosotros. Sin embargo, no siempre sabemos sacar todo el rendimiento que nos pueden dar. Aquí dejamos unos sencillos consejos con los que exprimirás la cámara de tu teléfono al máximo: Conoce bien tu cámara. Este es un consejo aplicable a cualquier cámara y es que la mayoría de usuarios no leen nunca ni los manuales ni tutoriales de sus cámaras. Independientemente de la cámara que manejes, es importante que sepas todo lo que ésta puede ofrecerte y para ello nada mejor que leerte los manuales. Funciones como cambiar el balance de blancos, poder ajustar el ISO o la duración de la exposición pueden ser cruciales a la hora de conseguir una buena foto. Aprende un poco de fotografía. Si además de conocer bien tu cámara aprendes algunos conceptos básicos de fotografía como qué es la apertura, el ISO o la velocidad de obturación, la mejoría en tus fotos será notable. Ojo a la iluminación Ten en cuenta que aunque la mayoría de teléfonos incluyen un flash; lo cierto es que no es de demasiada utilidad a la hora de hacer buenas fotografías. Tanto el tamaño como la potencia y la escasa distancia al objetivo lo convierten posiblemente en la peor fuente de luz para tus fotografías. Cualquier lámpara que tengas a mano será una opción mejor. Sujeta bien el terminal. La estabilidad de una cámara es uno de los factores más importantes...

La importancia del tamaño de la luz

Uno de los factores que afectan a la iluminación es el tamaño de la luz. Pero no el tamaño en sí sino el tamaño relativo de la misma con respecto al sujeto. No afecta igual una bombilla de unos centímetros de diámetro a un edificio de tres plantas que a un insecto posado en una hoja. De la misma forma, una luz que esté distante se convierte en más pequeña con relación al sujeto que ilumina. El mejor ejemplo de esto es la luz del sol. La fuente de luz es tan grande que ilumine lo que ilumine es inmensamente superior pero la distancia a él es también tan grande que se convierte en un simple punto de luz con muchísima intensidad. ¿Como afecta el tamaño de la luz? El tamaño relativo de la luz con respecto al sujeto al que ilumina modifica radicalmente el aspecto de las sombras. Si pensamos en una sombra como un lugar al que no llega la luz, lo que observamos es que con una luz de tamaño pequeño, la distancia entre un punto que queda completamente iluminado y otro que quede completamente en la sombra pueden ser unos milímetros o incluso menos. Mientras que si aumentamos el tamaño de la luz, aparecerán muchos puntos a los que no les da la luz por completo pero si les llega la luz desde otro punto del flash. Cómo cambiar el tamaño de la luz Posiblemente ahora estés pensando que el tamaño de tu flash es el que es y que tu no lo puedes hacer más grande. Pues tienes razón y al mismo tiempo te equivocas. Es cierto que no podemos cambiar el tamaño de nuestro flash pero si podemos cambiar de forma muy sencilla el tamaño de la fuente de luz con la que iluminamos. Y es que basta girar nuestro flash (si es de los que lo permiten) hacia el techo para que la fuente de luz que le llega al sujeto sea mucho mayor y el mismo tiempo la dirección con que le llegará no será la misma desde la que estamos haciendo la foto. De esa forma, obtenemos dos beneficios, eso sí, a costa de perder intensidad en la luz ya que el trayecto que hace la luz es mayor y además el techo también absorbe luz. Si tu flash lo permite también puedes girarlo para rebotar en alguna pared cercana y conseguirás el mismo efecto pero con una luz lateral. Ten en cuenta que si el techo o las paredes no son blancos, el color de estos afectará a tu fotografía. Interponer difusores Otra forma de convertir nuestra luz en algo más grande con relación al sujeto es colocar un objeto difusor delante de la luz. A nivel profesional se hace con grandes paneles de tela, paraguas o ventanas fabricados expresamente para ello pero si trabajamos con una cámara compacta cuyo flash integrado es de un tamaño minúsculo siempre podremos utilizar un folio de pañuelo incluso un pañuelo de usar y tirar. Esto también disminuye la potencia del flash por lo que si nos es posible deberemos aumentar la intensidad del mismo, aumentar el tiempo de exposición o subir el ISO de nuestras fotos. La distancia Un factor determinante en cuanto al tamaño relativo de la luz es la distancia al sujeto. Imagina una bombilla del tamaño de una pelota de tenis o de golf. Imagínala a escasos centímetros de un anillo o a varios metros de él. Lógicamente la intensidad con que le afecta es muy distinta pero también lo son las sombras que crea. Ten en cuenta esto (si quieres recuerda este ejemplo) cuando vayas a colocar la iluminación de una foto. A mayor distancia al sujeto, menor tamaño relativo. Extraído del libro “Todo lo que siempre quiso saber sobre el flash” Follow...

Un poquito de retoque

Hoy os dejamos un vídeo en ele ue vemos en pocos minutos cómo cambiar un foto de halloween.   Follow...

¿Que es el número de guía en un flash?

Cuando un fabricante pone nombre a un flash suele utilizar en él un número llamado número de guía que indica la potencia del mismo. Así, un Metz 58 AF es un flash cuyo número de guía es de 58m. Como es de suponer, cuanto mayor es ese número de guía mayor es la potencia del flash. El número de guía no es un mero número de denominación sino que hace referencia a una distancia: la distancia máxima a la que se puede utilizar el flash en unas determinadas condiciones. Y estas condiciones son con ISO 100 y f1. Es decir, un flash con número de guía 56 se podría utilizar y conseguir una exposición correcta a una distancia de 56 metros utilizando un ISO 100 y un objetivo con aperura f1.0 . A partir de ahí, tenemos muchas variables con las que jugar ya que lo más normal es que no dispongamos de muchas ópticas con apertura f1.0. Entre otras, con la velocidad de obturación. Ahora bien, 56 metros son muchos metros 😉 Controlar la potencia de nuestro flash Es fácil suponer que no podremos nunca disparar nuestro flash a una potencia mayor de la que tiene. Lo que si podemos es ajustarlo su la máxima potencia o a una potencia menor. Si trabajamos con un flash externo que permita el control manual, la máxima potencia estará indicada con 1/1 y, a partir de ahí, bajará en pasos cada vez a la mitad de potencia de la anterior (1/2, un cuarto 1/4, un octavo 1/8, etc.). En algunos casos esos pasos son más pequeños por lo que podremos ajustar la potencia en fracciones menores. Si por el contrario, se trata del flash integrado en tu cámara, lo normal es que por defecto, el flash no actúe a su máxima potencia y es que, a menudo, las cámaras que incorporan un flash permiten ajustar la potencia del mismo hacia arriba o hacia abajo. Control automático (TTL) Uno de los acrónimos más utilizados en fotografía y, sobre todo en iluminación con flash, es el de TTL (trough the lens). Un flash TTL ajusta de forma automática su potencia de la siguiente forma: en primer lugar emite un microdestello para obtener información. A continuación el fotómetro de la cámara mide la luz rebotada que llega al sensor. En función del resultado, la cámara ajusta la potencia que necesita aplicarle al flash para que con los ajustes de ISO, apertura y velocidad de obturación que hayamos preparado, la exposición sea la correcta. Finalmente la cámara toma la fotografía disparando el flash a la potencia necesaria para conseguir una correcta exposición. Obviamente esa exposición correcta será mejor o peor en función de otros factores como la distancia del flash al sujeto, del sujeto al fondo, etc. Todo esto se hace en fracciones de segundo y de forma completamente automática y transparente para el usuario que solo tiene que configurar el modo TTL y disparar. La principal ventaja de la utilización del flash en modo TTL es que es la propia cámara, en combinación con el flash, la que determina la correcta potencia que necesita. Así nosotros podemos despreocuparnos tanto si disparamos el flash de forma directa hacia nuestro sujeto como si lo hacemos rebotándolo o filtrándolo con algún accesorio. Existen sistemas completos de iluminación basados en TTL y cada vez son más y mejores los controles inalámbricos que las propias cámaras incorporan que también se basan en la medición TTL.   Jugando con la distancia Además de la potencia de nuestro flash (que es muy importante) también podemos jugar con la distancia entre éste y el sujeto a iluminar. La distancia entre la fuente de luz y el sujeto es clave ya que afecta de forma directa a la potencia con que llega. En el caso del control de flashes de forma manual, es una buena estrategia combinar el ajuste de la potencia con la distancia...

Panorámicas para reemplazar al gran angular

Hace poco hablábamos de la necesidad decorar un gran angular por parte de los aficionados a la fotografía. Y es que los objetivos de focales muy cortas son una buena opción para la fotografía de paisajes pero no suelen ser demasiado baratos. Si los paisajes no son tu tipo de fotografía más habitual pero te encuentras ante uno realmente espectacular, no te preocupes. Una panorámica puede ayudarte a conseguir un resultado excelente. Como hacer las fotos para una panorámica Lo primero que debes tener en cuenta es que aunque puedes hacer panorámicas con fotografías no pensadas originalmente para ello, los resultados serán mucho mejores si haces las fotos que compondrán tu panorámica pensando ya en ella. Utiliza enfoque manual. Si utilizas en enfoque automático es posible que el punto de enfoque no sea el mismo en todas las tomas. Dispara en modo manual o utiliza el bloqueo de exposición. Tu cámara mide la luz cada vez que haces una foto. Si haces varias fotos para una misma panorámica, tu cámara medirá la exposición correcta en cada una de ellas lo que puede hacer que la panorámica tenga zonas con distintas exposiciones. Además, en modo manual conservarás también un mismo diafragma por lo que la profundidad de campo también será la misma en las distintas zonas. Si puedes utiliza un trípode. Aunque no es imprescindible, si utilizas un trípode, todas las tomas de la panorámica estarán hechas exactamente desde el mismo punto. En lo que si lo notarás es en la estabilidad de tus tomas. Solapa todo lo que quieras. No intentes tomar toda la panorámica con sólo dos o tres fotos. Cuanta más información tengas mejor. Haz varias filas de fotos. No te limites (si no quieres) a hacer una sola fila de fotos. La mayoría de herramientas para crear panorámicas reconocen fotografías realizadas en varias filas.   Edición de panorámicas Aunque no son pocas las aplicaciones que permiten hacer panorámicas, en este caso vamos a trabajar con Lightroom que en sus últimas versiones incluye la posibilidad de crearlas con facilidad. Lo primero los ajustes. Si vamos a realizar ajustes de revelado (cosa recomendable) podemos hacerlo antes o después de crear la panorámica. Si entre nuestras fotografías no hay grandes diferencias de luz podemos hacerlos antes. Lo más recomendable es aplicar exactamente los mismos ajustes de revelado a todas las fotos de la secuencia. Si por el contrario, si existen grandes diferencias de luminosidad entre las distintas fotos podemos aplicar los ajustes directamente sobre la panorámica creada pero posiblemente a nuestro ordenador le cueste más. Una vez realizados los ajustes seleccionamos todas las fotos que vayan a formar nuestra panorámica y pulsando con el botón derecho del ratón seleccionamos la opción Combinación de fotografías>Panorama y comienza el proceso. Pasados unos segundos (que pueden ser minutos en función de la complejidad del panorama y de la potencia de nuestro ordenador) nos aparecerá una nueva foto que tendrá un tamaño mucho mayor que las demás. Dentro de Lightroom podemos seguir manejando esa nueva imagen com o el resto de nuestra librería. Asignar palabras clave, geoposicionarla en el mapa y por supuesto revelarla. Un angular extremo Si eres de los que nunca se han planteado hacer panorámicas o simplemente piensas que una panorámica es sólo una fotografía muy horizontal o muy vertical, el siguiente ejemplo te puede interesar. La siguiente foto está hecha con una cámara de bolsillo que tienen zoom relativamente corto. La distancia focal utilizada fue de 70mm. Desde el mismo lugar, la misma cámara pero con la menor distancia focal (24mm) hicimos esta segunda toma. Con esta técnica conseguimos simular un angular extremo utilizando para ello una sencilla cámara de bolsillo. El resultado fue este. Y si estamos dispuestos a soportar distorsiones que cualquier angular tan extremo también nos daría, podemos aprovechar algo más obteniendo esto. A la ventaja de poder simular el efecto de un gran angular debemos añadir que el resultado...

La importancia del balance de blancos

Resulta curioso que precisamente los usuarios que más deberían saber sobre el balance de blancos son, habitualmente, los que menos importancia le dan. Y es que cuando trabajamos en formato RAW podemos rectificar o corregir dominantes de color pero si tomamos las fotografías en JPG, la cosa se complica bastante a la hora de arreglar una temperatura de color incorrecta. La temperatura de la luz Lo primero que debemos tener bien claro para gestionar bien el balance de blancos es lo que significa la temperatura de color de la luz. Y realmente es sencillo porque todos nos hemos fijado en la diferencia de color entre la luz que emita una vela o una hoguera, una bombilla o un tubo fluorescente. Los distintos tipos de luz tienen distinto color y por lo tanto afectan de forma distinta a nuestras fotos. El mejor corrector de color Cuando obtenemos fotografías con dominantes de color extremas debidas a la fuente de luz a menudo nos surge la duda de por qué obtenemos esa foto si nosotros no lo veíamos así. Y es que de forma completamente automática y transparente nuestro cerebro corrige muchos de los “errores” que nuestros ojos ven. Y es que la interpretación que hacemos de lo que visualizamos está tan condicionada por lo que vemos como por lo que sabemos. Y de esa forma, nuestro cerebro sabe que un papel blanco es blanco aunque esté iluminado con una luz amarillenta. Sin embargo la cámara no es tan lista. Y por lo tanto necesita nuestra ayuda para aplicar una corrección de color a nuestras fotos en función del color de la luz. La ventaja del RAW El formato RAW (como ya hemos dicho) utiliza toda la “potencia” de nuestro sensor y así puede guardar toda la información que éste captura. Para ello dedica mucha más información de los 8 bits por canal que guarda un JPG y así nos permite “jugar” en el revelado hasta conseguir la “mejor” temperatura de color. O mejor dicho la más apropiada para nuestra foto. O incluso mejor dicho… la que más nos guste o nos convenga en ese caso. Porque de hecho, elegir una temperatura de color u otra nos puede servir para expresarnos de una forma u otra. Conseguir un efecto y por lo tanto una reacción en el espectador u otra. En la siguiente foto de ejemplo podemos ver cómo el balance de blancos puede por si sólo conseguir dos fotografías muy distintas. Trabajando en JPG Sin embargo, si trabajamos en formato JPG será nuestra cámara la que aplique esa corrección de color. Y lo hará en función de los ajustes que nosotros pongamos respecto al balance de blancos. Si no sabes dónde hacerlo busca entre los botones o menús de tu cámara algún lugar donde ponga WB. Viene del inglés White Balance. En ese selector podremos elegir entre distintas opciones: AWB. Con las siglas de auto white balance, las cámaras nos ofrecen la posibilidad de dejar en sus manos el ajuste de color. Y en la mayoría de casos lo hacen bien. Una vez más hay que decir que si trabajamos en RAW esta es una buena elección ya que posteriormente podremos corregirlo. Sin embargo, en JPG los resultados de un balance de blancos automático no siempre serán los esperados. Y es que lo que hace la cámara es analizar el color general de la escena y ajustar para conseguir tonos neutros. Sin dominancia de ningún color. Ahora bien. Imaginemos una fotografía en el Gran Cañón del Coloreado. Las impresionantes paredes con tantos tonos de rojizos que tantas veces hemos visto en fotografías y películas. Cuando el ojo humano ve algo así, el cerebro se adapta para captar la mayor gama entre esos colores rojos. Es por ello que la mayoral de gente que ha visitado el Cañón vuelve diciendo que en fotografías no resulta tan bonito como al natural. Ahora pongámonos en el...