La importancia del tamaño de la luz

Uno de los factores que afectan a la iluminación es el tamaño de la luz. Pero no el tamaño en sí sino el tamaño relativo de la misma con respecto al sujeto. No afecta igual una bombilla de unos centímetros de diámetro a un edificio de tres plantas que a un insecto posado en una hoja. De la misma forma, una luz que esté distante se convierte en más pequeña con relación al sujeto que ilumina. El mejor ejemplo de esto es la luz del sol. La fuente de luz es tan grande que ilumine lo que ilumine es inmensamente superior pero la distancia a él es también tan grande que se convierte en un simple punto de luz con muchísima intensidad. ¿Como afecta el tamaño de la luz? El tamaño relativo de la luz con respecto al sujeto al que ilumina modifica radicalmente el aspecto de las sombras. Si pensamos en una sombra como un lugar al que no llega la luz, lo que observamos es que con una luz de tamaño pequeño, la distancia entre un punto que queda completamente iluminado y otro que quede completamente en la sombra pueden ser unos milímetros o incluso menos. Mientras que si aumentamos el tamaño de la luz, aparecerán muchos puntos a los que no les da la luz por completo pero si les llega la luz desde otro punto del flash. Cómo cambiar el tamaño de la luz Posiblemente ahora estés pensando que el tamaño de tu flash es el que es y que tu no lo puedes hacer más grande. Pues tienes razón y al mismo tiempo te equivocas. Es cierto que no podemos cambiar el tamaño de nuestro flash pero si podemos cambiar de forma muy sencilla el tamaño de la fuente de luz con la que iluminamos. Y es que basta girar nuestro flash (si es de los que lo permiten) hacia el techo para que la fuente de luz que le llega al sujeto sea mucho mayor y el mismo tiempo la dirección con que le llegará no será la misma desde la que estamos haciendo la foto. De esa forma, obtenemos dos beneficios, eso sí, a costa de perder intensidad en la luz ya que el trayecto que hace la luz es mayor y además el techo también absorbe luz. Si tu flash lo permite también puedes girarlo para rebotar en alguna pared cercana y conseguirás el mismo efecto pero con una luz lateral. Ten en cuenta que si el techo o las paredes no son blancos, el color de estos afectará a tu fotografía. Interponer difusores Otra forma de convertir nuestra luz en algo más grande con relación al sujeto es colocar un objeto difusor delante de la luz. A nivel profesional se hace con grandes paneles de tela, paraguas o ventanas fabricados expresamente para ello pero si trabajamos con una cámara compacta cuyo flash integrado es de un tamaño minúsculo siempre podremos utilizar un folio de pañuelo incluso un pañuelo de usar y tirar. Esto también disminuye la potencia del flash por lo que si nos es posible deberemos aumentar la intensidad del mismo, aumentar el tiempo de exposición o subir el ISO de nuestras fotos. La distancia Un factor determinante en cuanto al tamaño relativo de la luz es la distancia al sujeto. Imagina una bombilla del tamaño de una pelota de tenis o de golf. Imagínala a escasos centímetros de un anillo o a varios metros de él. Lógicamente la intensidad con que le afecta es muy distinta pero también lo son las sombras que crea. Ten en cuenta esto (si quieres recuerda este ejemplo) cuando vayas a colocar la iluminación de una foto. A mayor distancia al sujeto, menor tamaño relativo. Extraído del libro “Todo lo que siempre quiso saber sobre el flash” Follow...

¿Que es el número de guía en un flash?

Cuando un fabricante pone nombre a un flash suele utilizar en él un número llamado número de guía que indica la potencia del mismo. Así, un Metz 58 AF es un flash cuyo número de guía es de 58m. Como es de suponer, cuanto mayor es ese número de guía mayor es la potencia del flash. El número de guía no es un mero número de denominación sino que hace referencia a una distancia: la distancia máxima a la que se puede utilizar el flash en unas determinadas condiciones. Y estas condiciones son con ISO 100 y f1. Es decir, un flash con número de guía 56 se podría utilizar y conseguir una exposición correcta a una distancia de 56 metros utilizando un ISO 100 y un objetivo con aperura f1.0 . A partir de ahí, tenemos muchas variables con las que jugar ya que lo más normal es que no dispongamos de muchas ópticas con apertura f1.0. Entre otras, con la velocidad de obturación. Ahora bien, 56 metros son muchos metros 😉 Controlar la potencia de nuestro flash Es fácil suponer que no podremos nunca disparar nuestro flash a una potencia mayor de la que tiene. Lo que si podemos es ajustarlo su la máxima potencia o a una potencia menor. Si trabajamos con un flash externo que permita el control manual, la máxima potencia estará indicada con 1/1 y, a partir de ahí, bajará en pasos cada vez a la mitad de potencia de la anterior (1/2, un cuarto 1/4, un octavo 1/8, etc.). En algunos casos esos pasos son más pequeños por lo que podremos ajustar la potencia en fracciones menores. Si por el contrario, se trata del flash integrado en tu cámara, lo normal es que por defecto, el flash no actúe a su máxima potencia y es que, a menudo, las cámaras que incorporan un flash permiten ajustar la potencia del mismo hacia arriba o hacia abajo. Control automático (TTL) Uno de los acrónimos más utilizados en fotografía y, sobre todo en iluminación con flash, es el de TTL (trough the lens). Un flash TTL ajusta de forma automática su potencia de la siguiente forma: en primer lugar emite un microdestello para obtener información. A continuación el fotómetro de la cámara mide la luz rebotada que llega al sensor. En función del resultado, la cámara ajusta la potencia que necesita aplicarle al flash para que con los ajustes de ISO, apertura y velocidad de obturación que hayamos preparado, la exposición sea la correcta. Finalmente la cámara toma la fotografía disparando el flash a la potencia necesaria para conseguir una correcta exposición. Obviamente esa exposición correcta será mejor o peor en función de otros factores como la distancia del flash al sujeto, del sujeto al fondo, etc. Todo esto se hace en fracciones de segundo y de forma completamente automática y transparente para el usuario que solo tiene que configurar el modo TTL y disparar. La principal ventaja de la utilización del flash en modo TTL es que es la propia cámara, en combinación con el flash, la que determina la correcta potencia que necesita. Así nosotros podemos despreocuparnos tanto si disparamos el flash de forma directa hacia nuestro sujeto como si lo hacemos rebotándolo o filtrándolo con algún accesorio. Existen sistemas completos de iluminación basados en TTL y cada vez son más y mejores los controles inalámbricos que las propias cámaras incorporan que también se basan en la medición TTL.   Jugando con la distancia Además de la potencia de nuestro flash (que es muy importante) también podemos jugar con la distancia entre éste y el sujeto a iluminar. La distancia entre la fuente de luz y el sujeto es clave ya que afecta de forma directa a la potencia con que llega. En el caso del control de flashes de forma manual, es una buena estrategia combinar el ajuste de la potencia con la distancia...