El tamaño del sensor no influye en la profundidad de campo...

Nos son pocos los que en ocasiones (y por simplificar) afirmamos que la profundidad de campo depende de cuatro factores: distancia al sujeto, distancia focal, apertura y tamaño del sensor. Tengo que reconocer que yo también lo he hecho en más de una ocasión. He afirmado que el tamaño del sensor Y es que para los usuarios noveles, posiblemente sea la forma más rápida de entender un poco como funciona la profundidad de campo y aprender a conseguir dominarla en sus fotografías. Pero la realidad es que no. Que el tamaño del sensor no afecta EN ABSOLUTO a la profundidad de campo. Voy a tratar de explicarlo de forma que se entienda bien. Imaginemos un objetivo cualquiera. Por ejemplo un 50 f1.8. Imaginemos que a una apertura concreta y una distancia concreta nos da una profundidad de campo de 1 metro. Imaginemos la imagen que llega a un sensor de tamaño full frame (24x35mm) Ahora imaginemos que cambiamos ese sensor FF por uno de tamaño menor. ¿Qué es lo que ocurre? La profundidad de campo es EXACTAMENTE LA MISMA. La única diferencia es el recorte. Si quiere saber más sobre el tamaño del sensor y el recorte tienes más información aquí, pero si quieres saber por qué mucha gente afirma que el tamaño del sensor afecta a la profundidad de campo cuando ya has entendido que no es así, continua leyendo 😉 ¿Por qué tanta gente nos miente? A estas alturas seguramente casi nadie consulta tablas con profundidades de campo (DOF) y es que existen numerosas aplicaciones para nuestros móviles que nos calculan la profundidad de campo que vamos a obtener con solo introducir unas pocas variables. Estas variables son el tamaño del sensor (o la cámara que utilizamos), la distancia focal de objetivo, la distancia al sujeto y la apertura que vamos a utilizar. Y posiblemente te estés preguntando que por qué esas aplicaciones nos piden introducir el modelo de cámara o el tamaño del sensor o lo que es peor, por qué cuando cambiamos esa variable nos cambian los resultados de la profundidad de campo. Si como hemos visto, el tamaño de sensor no afecta a la profundidad de campo… ¿Por qué esas aplicaciones nos “engañan”? Pues como he dicho al principio, por tratar de simplificar un poco los conceptos de DOF y recorte y que nos resulte más sencillo hacernos una idea. Lo malo es que en realidad nos están confundiendo un poco. A ver si consigo explicarlo. Volvamos al ejemplo anterior. Como hemos visto en la segunda imagen, nuestra fotografía con un sensor de tamaño menor ha quedado recortada. Por eso nuestro sujeto no aparece entero. Ese recorte (por si no lo sabes o por si no has visitado el enlace que os dejaba donde lo explico) se llama factor de multiplicación o de recorte. Y lo que hace es que un objetivo 50mm, cuando se utiliza (por ejemplo) con un sensor con factor de multiplicación 1,6 se convierte en un objetivo 80mm (50×1,6=80). Por lo tanto, si ha cambiado la focal también cambia la profundidad de campo. Y eso es lo que hacen este tipo de aplicaciones. Calculan la profundidad de campo de el objetivo en el que se ha “convertido” nuestra lente por efecto del recorte. Os dejo un ejemplo de una de las mejores aplicaciones para un fotógrafo o un aficionado a la fotografía: Photopills En estas capturas podemos ver como con un objetivo de 50mm, una apertura de f1.4 y una distancia al sujeto de 10m, la aplicación nos da una profundidad de campo distinta (2,28m para el sensor FF de una A7 contra los 3,48m en el sensor APS C de una A6000). Pues bien, no es correcto. Si el objetivo es el mismo, la apertura y la distancia al sujeto se conservan, es la física la que se encarga de que la profundidad de campo también sea la misma. ¿Y por...

La importancia del tamaño de la luz

Uno de los factores que afectan a la iluminación es el tamaño de la luz. Pero no el tamaño en sí sino el tamaño relativo de la misma con respecto al sujeto. No afecta igual una bombilla de unos centímetros de diámetro a un edificio de tres plantas que a un insecto posado en una hoja. De la misma forma, una luz que esté distante se convierte en más pequeña con relación al sujeto que ilumina. El mejor ejemplo de esto es la luz del sol. La fuente de luz es tan grande que ilumine lo que ilumine es inmensamente superior pero la distancia a él es también tan grande que se convierte en un simple punto de luz con muchísima intensidad. ¿Como afecta el tamaño de la luz? El tamaño relativo de la luz con respecto al sujeto al que ilumina modifica radicalmente el aspecto de las sombras. Si pensamos en una sombra como un lugar al que no llega la luz, lo que observamos es que con una luz de tamaño pequeño, la distancia entre un punto que queda completamente iluminado y otro que quede completamente en la sombra pueden ser unos milímetros o incluso menos. Mientras que si aumentamos el tamaño de la luz, aparecerán muchos puntos a los que no les da la luz por completo pero si les llega la luz desde otro punto del flash. Cómo cambiar el tamaño de la luz Posiblemente ahora estés pensando que el tamaño de tu flash es el que es y que tu no lo puedes hacer más grande. Pues tienes razón y al mismo tiempo te equivocas. Es cierto que no podemos cambiar el tamaño de nuestro flash pero si podemos cambiar de forma muy sencilla el tamaño de la fuente de luz con la que iluminamos. Y es que basta girar nuestro flash (si es de los que lo permiten) hacia el techo para que la fuente de luz que le llega al sujeto sea mucho mayor y el mismo tiempo la dirección con que le llegará no será la misma desde la que estamos haciendo la foto. De esa forma, obtenemos dos beneficios, eso sí, a costa de perder intensidad en la luz ya que el trayecto que hace la luz es mayor y además el techo también absorbe luz. Si tu flash lo permite también puedes girarlo para rebotar en alguna pared cercana y conseguirás el mismo efecto pero con una luz lateral. Ten en cuenta que si el techo o las paredes no son blancos, el color de estos afectará a tu fotografía. Interponer difusores Otra forma de convertir nuestra luz en algo más grande con relación al sujeto es colocar un objeto difusor delante de la luz. A nivel profesional se hace con grandes paneles de tela, paraguas o ventanas fabricados expresamente para ello pero si trabajamos con una cámara compacta cuyo flash integrado es de un tamaño minúsculo siempre podremos utilizar un folio de pañuelo incluso un pañuelo de usar y tirar. Esto también disminuye la potencia del flash por lo que si nos es posible deberemos aumentar la intensidad del mismo, aumentar el tiempo de exposición o subir el ISO de nuestras fotos. La distancia Un factor determinante en cuanto al tamaño relativo de la luz es la distancia al sujeto. Imagina una bombilla del tamaño de una pelota de tenis o de golf. Imagínala a escasos centímetros de un anillo o a varios metros de él. Lógicamente la intensidad con que le afecta es muy distinta pero también lo son las sombras que crea. Ten en cuenta esto (si quieres recuerda este ejemplo) cuando vayas a colocar la iluminación de una foto. A mayor distancia al sujeto, menor tamaño relativo. Extraído del libro “Todo lo que siempre quiso saber sobre el flash” Follow...

¿Que es el número de guía en un flash?

Cuando un fabricante pone nombre a un flash suele utilizar en él un número llamado número de guía que indica la potencia del mismo. Así, un Metz 58 AF es un flash cuyo número de guía es de 58m. Como es de suponer, cuanto mayor es ese número de guía mayor es la potencia del flash. El número de guía no es un mero número de denominación sino que hace referencia a una distancia: la distancia máxima a la que se puede utilizar el flash en unas determinadas condiciones. Y estas condiciones son con ISO 100 y f1. Es decir, un flash con número de guía 56 se podría utilizar y conseguir una exposición correcta a una distancia de 56 metros utilizando un ISO 100 y un objetivo con aperura f1.0 . A partir de ahí, tenemos muchas variables con las que jugar ya que lo más normal es que no dispongamos de muchas ópticas con apertura f1.0. Entre otras, con la velocidad de obturación. Ahora bien, 56 metros son muchos metros 😉 Controlar la potencia de nuestro flash Es fácil suponer que no podremos nunca disparar nuestro flash a una potencia mayor de la que tiene. Lo que si podemos es ajustarlo su la máxima potencia o a una potencia menor. Si trabajamos con un flash externo que permita el control manual, la máxima potencia estará indicada con 1/1 y, a partir de ahí, bajará en pasos cada vez a la mitad de potencia de la anterior (1/2, un cuarto 1/4, un octavo 1/8, etc.). En algunos casos esos pasos son más pequeños por lo que podremos ajustar la potencia en fracciones menores. Si por el contrario, se trata del flash integrado en tu cámara, lo normal es que por defecto, el flash no actúe a su máxima potencia y es que, a menudo, las cámaras que incorporan un flash permiten ajustar la potencia del mismo hacia arriba o hacia abajo. Control automático (TTL) Uno de los acrónimos más utilizados en fotografía y, sobre todo en iluminación con flash, es el de TTL (trough the lens). Un flash TTL ajusta de forma automática su potencia de la siguiente forma: en primer lugar emite un microdestello para obtener información. A continuación el fotómetro de la cámara mide la luz rebotada que llega al sensor. En función del resultado, la cámara ajusta la potencia que necesita aplicarle al flash para que con los ajustes de ISO, apertura y velocidad de obturación que hayamos preparado, la exposición sea la correcta. Finalmente la cámara toma la fotografía disparando el flash a la potencia necesaria para conseguir una correcta exposición. Obviamente esa exposición correcta será mejor o peor en función de otros factores como la distancia del flash al sujeto, del sujeto al fondo, etc. Todo esto se hace en fracciones de segundo y de forma completamente automática y transparente para el usuario que solo tiene que configurar el modo TTL y disparar. La principal ventaja de la utilización del flash en modo TTL es que es la propia cámara, en combinación con el flash, la que determina la correcta potencia que necesita. Así nosotros podemos despreocuparnos tanto si disparamos el flash de forma directa hacia nuestro sujeto como si lo hacemos rebotándolo o filtrándolo con algún accesorio. Existen sistemas completos de iluminación basados en TTL y cada vez son más y mejores los controles inalámbricos que las propias cámaras incorporan que también se basan en la medición TTL.   Jugando con la distancia Además de la potencia de nuestro flash (que es muy importante) también podemos jugar con la distancia entre éste y el sujeto a iluminar. La distancia entre la fuente de luz y el sujeto es clave ya que afecta de forma directa a la potencia con que llega. En el caso del control de flashes de forma manual, es una buena estrategia combinar el ajuste de la potencia con la distancia...

Panorámicas para reemplazar al gran angular

Hace poco hablábamos de la necesidad decorar un gran angular por parte de los aficionados a la fotografía. Y es que los objetivos de focales muy cortas son una buena opción para la fotografía de paisajes pero no suelen ser demasiado baratos. Si los paisajes no son tu tipo de fotografía más habitual pero te encuentras ante uno realmente espectacular, no te preocupes. Una panorámica puede ayudarte a conseguir un resultado excelente. Como hacer las fotos para una panorámica Lo primero que debes tener en cuenta es que aunque puedes hacer panorámicas con fotografías no pensadas originalmente para ello, los resultados serán mucho mejores si haces las fotos que compondrán tu panorámica pensando ya en ella. Utiliza enfoque manual. Si utilizas en enfoque automático es posible que el punto de enfoque no sea el mismo en todas las tomas. Dispara en modo manual o utiliza el bloqueo de exposición. Tu cámara mide la luz cada vez que haces una foto. Si haces varias fotos para una misma panorámica, tu cámara medirá la exposición correcta en cada una de ellas lo que puede hacer que la panorámica tenga zonas con distintas exposiciones. Además, en modo manual conservarás también un mismo diafragma por lo que la profundidad de campo también será la misma en las distintas zonas. Si puedes utiliza un trípode. Aunque no es imprescindible, si utilizas un trípode, todas las tomas de la panorámica estarán hechas exactamente desde el mismo punto. En lo que si lo notarás es en la estabilidad de tus tomas. Solapa todo lo que quieras. No intentes tomar toda la panorámica con sólo dos o tres fotos. Cuanta más información tengas mejor. Haz varias filas de fotos. No te limites (si no quieres) a hacer una sola fila de fotos. La mayoría de herramientas para crear panorámicas reconocen fotografías realizadas en varias filas.   Edición de panorámicas Aunque no son pocas las aplicaciones que permiten hacer panorámicas, en este caso vamos a trabajar con Lightroom que en sus últimas versiones incluye la posibilidad de crearlas con facilidad. Lo primero los ajustes. Si vamos a realizar ajustes de revelado (cosa recomendable) podemos hacerlo antes o después de crear la panorámica. Si entre nuestras fotografías no hay grandes diferencias de luz podemos hacerlos antes. Lo más recomendable es aplicar exactamente los mismos ajustes de revelado a todas las fotos de la secuencia. Si por el contrario, si existen grandes diferencias de luminosidad entre las distintas fotos podemos aplicar los ajustes directamente sobre la panorámica creada pero posiblemente a nuestro ordenador le cueste más. Una vez realizados los ajustes seleccionamos todas las fotos que vayan a formar nuestra panorámica y pulsando con el botón derecho del ratón seleccionamos la opción Combinación de fotografías>Panorama y comienza el proceso. Pasados unos segundos (que pueden ser minutos en función de la complejidad del panorama y de la potencia de nuestro ordenador) nos aparecerá una nueva foto que tendrá un tamaño mucho mayor que las demás. Dentro de Lightroom podemos seguir manejando esa nueva imagen com o el resto de nuestra librería. Asignar palabras clave, geoposicionarla en el mapa y por supuesto revelarla. Un angular extremo Si eres de los que nunca se han planteado hacer panorámicas o simplemente piensas que una panorámica es sólo una fotografía muy horizontal o muy vertical, el siguiente ejemplo te puede interesar. La siguiente foto está hecha con una cámara de bolsillo que tienen zoom relativamente corto. La distancia focal utilizada fue de 70mm. Desde el mismo lugar, la misma cámara pero con la menor distancia focal (24mm) hicimos esta segunda toma. Con esta técnica conseguimos simular un angular extremo utilizando para ello una sencilla cámara de bolsillo. El resultado fue este. Y si estamos dispuestos a soportar distorsiones que cualquier angular tan extremo también nos daría, podemos aprovechar algo más obteniendo esto. A la ventaja de poder simular el efecto de un gran angular debemos añadir que el resultado...

¿Necesito un gran angular?

Uno de los objetivos que pueden completar nuestro equipo fotográfico es el gran angular. Una focal corta nos permitirá hacer fotografías de paisaje que difícilmente podríamos conseguir con focales más largas. Sin embargo adquirir un gran angular puede resultar poco rentable ni no pensamos darle suficiente uso. ¿De verdad necesitas comprar un gran angular? ¿Qué es un gran angular? Aunque parezca una pregunta un poco simple, lo cierto es que no es ninguna tontería explicar en primer lugar qué es un gran angular. Y es que en función de la cámara que utilicemos e incluso de nuestros gustos y necesidades, un angular puede ser una cosa u otra. En función el tamaño de tu sensor y por lo tanto del factor de recorte, un objetivo puede servirte de angular para una cámara pero no para otra. Así, un objetivo 24mm se podría considerar angular (aunque no extremo) para un sensor FF mientras que en uno APSC se convierte en un 38 por lo que queda muy legos de serlo. Y al contrario, un 16-50mm para un sensor APSC comienza su focal en angular pero no extremo mientras que esos 16mm en un sensor FF ya si es un “señor angular”. ¿Para que usar un gran angular? Antes de decidirte a comprar un objetivo gran angular plantéate el tipo de fotografía que te gusta hacer y sobre todo el que no te gusta hacer. A partir de ahí, ten en cuenta que un gran angular te será muy útil para: Fotografía de paisajes. Si eres de esos que les gusta subir montañas, buscar rincones de la naturaleza, explorar playas al atardecer, etc. posiblemente, un angular te resulte casi imprescindible. Un objetivo con focal corta te facilitará meter en el encuadre casi todo lo que ves. Además, esas focales te ayudarán a aumentar considerablemente la profundidad de campo cosa muy interesante en la fotografía de paisajes. Fotografía de arquitectura. Si alguna vez has intentado hacer fotografías descriptivas de interiores te habrás dado cuenta de lo importante que es capturar todo el entorno. En estancias pequeñas, como baños, resulta especialmente complejo y en ocasiones es recomendable incluso fotografiar la estancia desde fuera de ella. En todos estos casos, un gran angular te facilitará el trabajo enormemente aunque a menudo a costa de algo de distorsión de la perspectiva. Retratos alternativos. Quizá el consejo más sabio a la hora e hablar de retratos y objetivos de gran angular fuese no utilizarlos nunca. Este tipo de focales genera grandes distorsiones que pueden resultar desastrosas en los retratos. Sin embargo como herramienta creativa para hacer retratos “diferentes” puede darte más de una sorpresa.   ¿Para qué NO usar un gran angular? Igual esta pregunta se contesta con leer la anterior pero por si acaso vamos a dar un repaso a los tipos de fotografía en los que no es el tipo de objetivo más recomendable: Retratos. Como ya hemos comentado, estos objetivos tienen a distorsionar la imagen por lo que para un retrato clásico posiblemente no sean la mejor opción. Si aún así te decides o no tienes más remedio que utilizar un gran angular para hacer retratos ten en cuenta el siguiente consejo: aleja al protagonista de los extremos de la foto y de la cámara. El centro de la imagen quedará distorsionado sólo si acercas demasiado el sujeto mientras que los extremos quedarán siempre distorsionados.   Fotografía de animales en su entorno. Casi se podría asegurar al 100% que si quieres hacer una fotografía e un animal en su entorno (o incluso en un zoológico), con un gran angular quedará excesivamente pequeño. Exceptuando fotografías de manadas o grupos en general que se parecen mucho a la fotografía de paisaje, para el resto de fotografías de animales yiliza focales más largas. Y si no tengo gran angular… ¿Qué puedo hacer? Al principio comentamos que un gran angular puede ser un buen complemento para tu cámara pero el desembolso que...

Tamaño de sensor y factor de multiplicación

El Factor de multiplicación o factor de recorte es uno de los asuntos más importantes a la hora de decidirse a comprar una cámara o un objetivo. Tener bien claro lo que significa nos ayudará a saber bien qué equipo compramos y sobre todo qué podemos esperar de él. El otro día me dio mucha rabia que una alumna de mis clases del Jardín Botánico de Madrid (y una de las aventajadas) me dijera que no tenía claro del todo como manejar el factor de multiplicación. El caso es que es una persona que sabe bastante, lee, busca investiga y sobre todo pone mucho interés. Y por eso me entraron especiales ganas de explicar esto (una vez más). La distancia focal Para entender bien lo que es el factor de multiplicación es necesario entender primero lo que es la distancia focal de una lente. La distancia focal de una lente es la distancia entre el centro físico de esta y el lugar en el que confluyen los rayos de luz que la atraviesan.   Teniendo esto en cuenta, la diferencia entre un objetivo cuya distancia focal sea 18mm proyectará en nuestro sensor una imagen diferente que uno cuya distancia focal sea 200mm. El primero es lo que llamamos un angular y el segundo un teleobjetivo. El ángulo que capta uno y otro es muy diferente. Y por lo tanto, la imagen que captura tomando una foto desde el mismo lugar con un objetivo de focal corta y otro de focal larga es muy distinta. El recorte de un sensor Estos valores se utilizan como estándar y se utilizaban ya con las cámaras de carretes de 35mm. Hoy en día son una referencia en las cámaras que tienen sensor de tamaño Full Frame. Es decir, cámaras cuyo sensor tiene el mismo tamaño que el negativo de 35mm (35x24mm). Sin embargo el éxito de las cámaras con sensores  de menor tamaño (gracias a su menor precio) ha obligado a definir las lentes relacionándolas con el tamaño estándar y por eso se utilizan expresiones como “equivalente a un…”. El motivo de esto es sencillo de comprender. Imaginemos la fotografía anterior en el momento de llegar la luz al sensor. Eso es lo que haría en un sensor de formato completo (FF). Ahora imaginemos lo que hace cuando el sensor es más pequeño. Mejor que imaginarlo vamos a verlo. El sensor de menor tamaño recoge sólo una parte (la central) de todo lo que la lente proyecta hacia él. El resultado es que aunque la distancia focal real (es decir, la distancia entre el centro físico de la lente y el punto donde convergen los rayos que la atraviesan) de un objetivo sea 200mm, cuando se utiliza con un sensor menor, el ángulo que éste capta es inferior. Factor de multiplicación Hemos visto que un objetivo de 18mm captura un ángulo menor de nuestra imagen que un 200mm. Y si el sensor es menor, el ángulo disminuye más aún. Pues bien, el factor de multiplicación nos sirve para saber a qué objetivo equivaldría un objetivo en su equivalencia en FF. Es decir, qué ángulo va a capturar realmente. Si tenemos un objetivo de 18mm y lo utilizamos en un sensor cuyo factor de multiplicación es 1,6 (por ejemplo los APSc de Canon) ese objetivo capturará el mismo ángulo que en un sensor FF capturaría un objetivo de 18×1,6 mm. Un objetivo de 28,8mm. @contracox    ...