Ahorquillado: cuándo y cómo usarlo

Bracketing

El ahorquillado o bracketing es una técnica o una función que incluyen muchas cámaras fotográficas que consiste en que la máquina dispara una serie de fotos en ráfaga más o menos lenta en las cuales va cambiando la exposición de forma que cada una de las tomas tiene una diferente. La forma de utilizarla es tan sencilla como activarlo en el menú correspondiente. Sin embargo hay algunas cosas que quizá te convenga saber.

Algunas cámaras permiten establecer el orden en que se toman las fotos. La más subesxpuesta primero y desde ahí hacia arriba, o la correctamente expuesta la primera y luego as demás. Cada una de las dos formas tiene sus ventajas e inconvenientes. La primera nos proporciona un mejor orden a la hora de procesar las fotos ya que la correlatividad de los nombres de los ficheros se corresponderá con el orden de la exposición. La segunda tiene como ventaja que la primera foto, la más “correctamente” expuesta es la que hacemos en el momento que nosotros elegimos. El resto de fotos se hará ligeramente más tarde y por lo tanto no tenemos tanto control sobre la situación. POr eso puede ser importante que el primero sea el de la mejor exposición.

¿Como cambia la exposición?

Para cambiar la exposición de una foto podemos variar la apertura, la velocidad de obturación o el ISO. En el caso del ahorquillado también pero para poder elegir nosotros lo que queremos que cambie debemos tener en cuenta lo siguiente. Si trabajamos en cualquiera de los modos automáticos o incluso el modo programado (P) será la cámara la que decida que parámetro cambia en cada disparo. Si trabajamos en modo prioridad de apertura (A, Av), seremos nosotros los que seleccionemos el número f que queramos y la cámara variará la velocidad de disparo. En caso de trabajar en modo velocidad de disparo (Tv, S) nosotros seleccionaremos la velocidad y la cámara cambiará la apertura con el consiguiente cambio en la profundidad de campo.

Opciones de ahorquillado

En función de la cámara que utilicemos, nos permitirá hacer más fotos con esta técnica (3, 5 o 7) y definir la diferencia de exposición desde la menos expuesta a la más. También hay cámaras que permiten hacer ahorquillado con el balance de blancos. De esa forma nos aseguramos tener al menos una toma con la temperatura de color correcta.

¿Para qué utilizarlo?

Los motivos más comunes para hacer ahorquillados son dos. El primero es asegurar una correcta exposición. Hay situaciones en las que sabemos que no vamos a poder repetir ninguna foto. Una boda, comunión o un evento deportivo, etc. Fotografías que o las hacemos bien o las perdemos. Esta técnica nos permite asegurarnos de tener de cada foto, al menos una toma buena. Con su correcta exposición o con su correcto balance de blancos si es ese el caso.

El otro motivo para utilizar el ahorquillado es para hacer fotografías de alto rango dinámico HDR. Para ello necesitamos tener distintas tomas con distintas exposiciones y esta es una forma rápida y cómoda. De hecho, en caso de no disponer de un trípode puede ser la única alternativa para que la posición cambie lo menos posible entre una toma y otra.