A veces damos por hecho que todo el mundo lleva tanto tiempo como nosotros en esto de la fotografía cuando la realidad es que la mayoría de aficionados (y muchos profesionales) no tienen edad para haber conocido algunos de los conceptos y técnicas con las que otros nos iniciamos en este apasionante arte. Vamos a comentar algunos de ellos que a más de uno le parecerán «de película» 😉

Los carretes de fotos

Hoy en día tenemos cámaras con sensores cada día más perfectos. Incluso nuestros teléfonos móviles tienen uno o varios sensores para poder capturar la luz. Pues bien, el bisabuelo de esos sensores era la película fotosensible. El origen de la fotografía es la cámara oscura que se utilizaba para labores de medición y de dibujo. No fue hasta mucho tiempo después que a base estudios químicos se consiguió poner en el fondo de una cámara oscura (ojo, de ahí viene el nombre de cámara de fotos) un material fotosensible que al contacto con la luz se oscurecía. Con un determinado tratamiento también químico, se conseguía fijar esa reacción para que una vez conseguida la fotografía, en proceso de oscurecimiento se detuviera.

VELVIA

Unos años después se inventó el carrete de fotos. Un rollo de material fotosensible que se introducía en la cámara y permitía hacer unas cuantas fotografías de forma sencilla. Para preparar la siguiente foto bastaba con desenrollar un poco el carrete con la correspondiente manivela y así se guardaba la foto ya hecha y se preparaba la siguiente.

La habitación de luz roja

Incluso si comenzaste tus días con fotografía química (con carretes) es posible que nunca hayas estado en un laboratorio fotográfico. La evolución de la fotografía en color y la complejidad del revelado en color contribuyeron a la proliferación de negocios de revelado. Sin embargo antes de eso no era extraño que los aficionados (había que ser muy aficionado) o los profesionales de la fotografía revelasen ellos sus carretes. Cubetas, ácidos, pinzas cuerdas de tender y sobre todo luz roja eran los ingredientes necesarios para pasar las horas experimentando y consiguiendo resultados sorprendentes.

Las primeras fotografías «instantáneas»

La tecnología seguía avanzando y lo que el usuario demandaba era acortar los tiempos de espera desde que hacía la foto hasta que la podía ver terminada. Y así nació el concepto Polaroid. Un tipo de fotografía que aparecía como por arte de magia pocos segundos (o no tan pocos) después de hacer la foto. Se trataba de unas máquinas que utilizaba como material sensible un papel que se procesaba de forma automática y sin necesidad de pasar por el laboratorio. El inconveniente era que el tamaño de las copias era siempre el mismo y demasiado pequeño.

Los inicios de Photoshop

Todavía recuerdo cuando conocí a Photoshop. El día que comenzaba un curso de multimedia al que me había apuntado, el profesor nos comunicó que había un pequeño cambio en el programa y que una de las aplicaciones que figuraban iba a ser reemplazada por otra nueva que la superaba con creces. Su nombre: Photoshop 1.0

Si dominas un poco la archiconocida aplicación de Adobe quizá puedas hacerte una idea de lo que suponía trabajar con una versión que no sólo no tenía capas ni máscaras sino que el número de veces que podías deshacer era… ¡Una! Nos parecía una maravilla poder deshacer. !Si te equivocas le das a deshacer! Y con eso éramos felices. Además no permitía guardar selecciones, no incluía la herramienta de trazados y soportaba muy poquitos formatos.

La aparición de Internet

DISCO REMOVIBLE SYQUESTOtro de los grandes avances para la fotografía es el desarrollo de las comunicaciones. También recuerdo cuando me instalé mi primer MODEM. Un pedazo de MODEM que transfería mis trabajos a la increíble velocidad de 14.400 kbps. A aquella «endiablada» velocidad de conexión había que añadir que no se utilizaba a nivel usuario el formato JPG y por lo tanto el envío de una imagen a la redacción podía ser cosa de una noche entera. Eso si, una noche de teléfono era más barato que un mensajero con un «disco removible», un «jazz» o un «zip».

 

Conclusión

Todas estas cosas las cuento no solo porque uno tiene también sus días nostálgicos sino (sobre todo) porque me resulta curioso ver a la gente quejarse de las prestaciones de su cámara o de la velocidad de envío de su teléfono en unas condiciones determinadas. No hace tanto de todas estas cosas y la velocidad con que todo ha evolucionado nos permite hoy en día hacer fotos en ráfagas de 12 tomas por segundo de forma que alguna quedará bien. Utilizar un «braqueting» para asegurar la correcta exposición o publicar desde nuestra propia cámara una imagen en nuestro blog sin necesidad de pasar por el laboratorio, el escaneado, el MODEM o de enviar un mensajero (si, como Miguel Strogoff) para que posteriormente el maquetador la añadiera a una revista que una vez impresa la distribuidora llevaría a cada quiosco del país. En fin, que como decía Loquillo… «Las cosas están cambiando» 😉